Sexo y comida: los dos placeres sensuales que más nos satisfacen 

Existe mucho mito acerca de la comida afrodisíaca. Y si bien no debatiremos sobre si funciona o no funciona vamos a darle una mirada al tema ....

Afrodisíaco viene de Afrodita y se refiere a cualquier cosa que aumente el placer. Por tanto la comida que alardea de afrodisíaca no solo tiene que ver con los posibles efectos cuasi-mágicos inmediatos de los alimentos (en este mundo moderno todo lo queremos así, mágicamente rápido y fulgurantemente efectivo cuando la vida es más sutil que todo eso)  Sino que está relacionado con el aspecto, el color y posible funcionalidad erótica de los alimentos.

 

 

 

Hay comidas sensuales y otras antieróticas.

Un kebab de cordero con queso y doble salsa estará muy rico, pero ver como chorrea por todos lados y el olor que te deja después lo hacen una comida para compartir con los amigotes, no para una cita.

Sin embargo, quién puede resistirse a un menú sugerente de ostiones al vino blanco, esparragos con merkén envueltos en jamón y de postre fresas con chocolate fundido cocinado por su amante.

Para que una comida sea sensual se debe poder comer con las manos sin ensuciarse demasiado, debe tener un aspecto estético y colorido y siempre mejor sabores suaves que no dejen mal aliento o causen flatos.

Los alimentos sirven para jugar. Todo lo que sea jugoso, cremoso y dulce es ideal para disponerlo sobre el cuerpo y comerlo directamente ahí.

Sabemos que la comida está compuesta por distintos elementos químicos que provocan reacciones físicas en nuestro cuerpo.

Es probable que dicho efecto no sea el de convertirte en un semental , pero si lo que comemos ayuda a dilatar los vasos sanguíneos (por ejemplo cosas picantes) seguramente la erección sea mejor y la sensibilidad clitoriana aumente.

El marisco es rico en minerales, por eso la medicina taoista recomienda comer los frutos del mar a las parejas recién casadas que buscan un hijo. Los minerales intervienen en la producción de hormonas y en la creación de los huesos y tejidos entre otras funciones. Lo llaman eugenesis antes del nacimiento. Alimentarse bien para engendrar una criatura sana.

El Tao tiene un recetario amoroso que ya lo quisieran para ellos los gurús de la cocina moderna. Por supuesto que para que una cena afrodisiaca cause efecto debe haber una intención previa por las partes, y no están de más unas velas perfumadas y musica sensual. Que ya sabemos que el mayor organo sexual es el cerebro y cuando uno se cree las cosas funcionan, palabrita de santo.

Está muy en boga el tema de los restaurantes eróticos, pero la experiencia nos dice que en este tipo de sitios la comida es el aderezo a un “espectáculo” que puede ser de mayor o menor calidad, generalmente son iniciativas  en torno al sexo y la comida buscando fusionarlos en una especie de estrategia de marketing.

En estos lugares la comida tiene poco de afrodisiaco y mucho de pornográfico.

El acto de comer en sí es afrodisiaco para muchas personas. Es placer.

Los romanos celebraban los Saturnales. Su “navidad” era en honor a Saturno y coincidía con el solsticio de invierno. Durante estas fechas se organizaban banquetes públicos donde se comía y bebía en exceso. Eran días de permisibilidad y libertinaje. Se tenía sexo libre, además se permitía burlarse y bromear sobre la ley y los cargos públicos e incluso los amos servían la mesa a sus esclavos en una especie de juego del mundo al revés.

Ya sabemos que esta gente era experta en darle placer al cuerpo, las bacanales que se montaba la clase alta eran memorables. Orgías regadas con vino y comida.

En el lado opuesto tenemos el movimiento ascético, que niega el placer como una vía de desarrollo y por tanto restringen el sexo y la alimentación llegando a ser célibes y propensos al ayuno.  Ya sean jainistas indúes, estoicos griegos o monjas de clausura medievales, la idea es la misma.

Nosotros somos partidarios del equilibrio.

Pero que comer y tirar está relacionado, lo está. Si nos fijamos en el vocabulario corriente en torno al sexo, está plagado de términos que también se usan para la alimentación.

Comer, exquisito, lamer, dulce, morder, carne… Quizá porque para ambas cosas hay que utilizar la boca ¿Quién sabe?

Algunos alimentos se parecen a los órganos sexuales, es el caso de algunos bivalvos, frutas y verduras.

De tanto hablar de comida se nos ha abierto el apetito (otra palabra que sirve para las dos cosas) , se nos ocurre un menú de pulpa de mango sobre pezón erecto. ¡Ñami!

Así que ya saben amigos, disfruten de su sexualidad y de los pequeños placeres mundanos que hacen de la vida un arte. Te esperamos pronto de vuelta!.


Disfruta la experiencia

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