DiVulva(NoVagina
Sí. La Vulva existe

Todo aquello que se ve, que se nombra, que se expresa; existe.

Existir es formar parte del mundo.  Todo aquello que percibimos del mundo es una construcción, es decir, un conjunto de significados. Las construcciones generan identidad y la identidad se expresa a través del cuerpo.

 

Existe un vacío semántico y simbólico en torno a la genitalidad femenina, una carencia de presencia tanto física como lingüística. Esa falta de presencia en el mundo es una forma de silenciar y omitir la sexualidad femenina, situándola en un lugar secundario con respecto a la figura dominante, el falo.

Nuestra sexualidad, nuestro género, el modelo de placer y la forma de relacionarnos  es una construcción social diseñada de forma dual en la que existen dos polos: masculino y femenino, donde uno domina y el otro es sometido a veces de forma brutal y otras de forma sutil.

Existe un porcentaje de la población que nace intersexual, es decir, con caracteres sexuales intermedios femeninos y masculinos. Cuando estos niños llegan al mundo muchos son operados. En la antigua Grecia estas personas eran consideradas un manjar exótico sexualmente, mientras que hoy se considera una deformidad y un problema. Esto es porque el modelo dominante no asume que puedan existir valores intermedios entre la vulva y el pene.

El modelo heterotriarcal y falocéntrico. Todo lo demás es y ha sido ocultado, mutilado, reprimido, suprimido e invisibilizado. El sistema ha sabido utilizar los mecanismos de miedo y culpa para convertir a la mujer en un cuerpo hipersexualizado y pasivo al servicio de la reproducción y el placer de otros. . Un ejemplo es la desaparición de la caza de brujas en los libros de historia. Doscientos años de ejecuciones y torturas que condenaron a miles de mujeres a muerte  fueron eliminados de la Historia oficial y reducidos a folclor.

 

La vulva debe estar siempre limpia, coqueta y depilada. Pasarán muchos años hasta que una mujer sepa realmente como es su vulva, la vea, la toque y la sienta con naturalidad. Puede que incluso utilice pseudónimos y nunca la llame por su nombre: Vulva.

La vulva en algún momento fue considerada un símbolo de la vida, un portal a un universo paralelo sin tiempo ni espacio donde sucedía la transmutación. Se representaba en piedra, en arcilla, se tallaba y se honraba como algo sagrado. Ha sido siempre objeto de deseo del arte.

No recibimos una educación correcta con respecto a la autoexploración, el reconocimiento del propio placer ni el orgasmo. Al contrario, esa exploración se reprime desde la época más temprana para que no toquemos ahí, no la miremos mucho ni la llamemos por su nombre: Vulva.

Aprendemos patrones de comportamiento sexual “correcto” y lo incorrecto se castiga. Por eso algunas mujeres han decidido mutilar sus vulvas para que se vean más bonitas, más frescas. Como si existiera solo un modelo de vulva ideal y el resto fueran indeseables. El clítoris se puede acortar, los labios menores disminuir y a los mayores les inyectamos silicona. Negamos nuestro cuerpo, nuestro yo verdadero, nuestra identidad.

 

Después nos sorprendemos porque en algunos lugares a las niñas con tres años les extirpan el clítoris con una cuchilla de afeitar, cosen los labios y dejan un agujero del tamaño de un fósforo para orinar y menstruar. No hace falta explicar lo que su marido debe hacer la noche de bodas para poder penetrarla y el sufrimiento que eso supone.

La libertad sexual es  el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, es derecho al placer y a desarrollar una identidad sexual plena. Cada vez más personas deciden explorar su potencial sexual y cosas como el sexo sin penetración, el peggin y otros juegos eróticos no falocéntrico pasan a ser prácticas comunes.

Toda mujer debe conocer su vulva, reconocer su sexualidad y su derecho al placer. Si nosotras no regamos nuestra propia flor ¿quién lo hará? Si nunca viste tu vulva es hora de ir por un espejo y verte con ella cara a cara.

Vulva con espejo Mariano Vargas

Nombrémosla, cuidémosla, situemos la vulva en el lugar que le corresponde. Enseñemos a nuestras hijas a conocer su sexo, a descubrirlo desde el respeto y el placer. Que no arrastren los mismos prejuicios que las generaciones anteriores. Enseñemos a nuestros compañeros a honrar la vulva y a dedicarle el tiempo y el espacio que necesita.

 

Una vulva es un regalo, una fuente de placer ilimitado.  Aprovechar ese potencial es fundamental para una vida sexual plena y satisfecha, para una identidad sexual sana. El placer es salud y la salud es vida, lo importante en la vida es ser feliz y no podemos ser felices con miedo y desconocimiento de nostras mismas.

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Conocer el cuerpo es resignificarlo y visibilizarlo. Visibilizar es existir, y sí.La vulva existe. 

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DiVulva(NoVagina Una iniciativa anti-Ninguneo muy vulvar y feminista. 
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Saludos vulvares! 🖖😉

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