Carta de una esclava a su amo I

Carta de una esclava a su amo I

Mi cuerpo sufre soledad porque no siente tu presencia, como un perro al que dejaron botado en el patio de atrás y ya no salió más, ni fue nunca más compañero de juego.
Carta de una esclava a su amo II

Carta de una esclava a su amo II

La conversión a la sumisión es un vínculo que nace desde las profundidades más intimas de quién lo lleva, lo mantiene y lo sacude temeroso de entender lo que no se sabe explicar, innato se bate violento, deseoso de ser recuperado...
Carta de una esclava a su amo III

Carta de una esclava a su amo III

Mi amante es mi Señor. En Usted, deposito mi confianza. En sus anhelos mi mundo se postra obediente. Dedico mi silencio, mi mirada baja a la devoción que me causa su gloria. Abrazo mis brazos a mi espalda...
Carta de una esclava a su amo IV

Carta de una esclava a su amo IV

…hace ya tanto tiempo que la distancia Amo/sumisa es un mero tramite de formas para reflejar el verdadero hábito que se trafica en nuestras mentes y emociones a la hora de confrontar cómo nuestros cuerpos se acoplan al unísono...

Historias de Frida Luna (III) La esclava Misako

Historias de Frida Luna (III) La esclava Misako

Conocí a Misako una noche lluviosa y plagada de espíritus, en una cafetería pequeña del centro de la ciudad...

La fiesta de máscaras

La fiesta de máscaras

Todo surgió como una broma por culpa del aburrimiento. "Vayamos a un club de swinger" dijo la Maca. Y así conocieron el club Euforia.
El cantante misterioso

El cantante misterioso

¿Alguna vez has sufrido un calentón súbito? De esos que te estremecen de arriba a abajo y te hacen mojar el calzón, ¿de los que te nubla la vista y no te deja pensar?
Quiero morderte los huesos

Quiero morderte los huesos

Lo único en lo que pienso es en tu piel suave.

Solo quiero morderte los huesos.

Esa carita inocente que me enloquece. Dame vuelta. Deja que...


Sin darme cuenta

Sin darme cuenta

Sabía que no tenía que haber subido a la micro aquel día. Lo supe en cuanto le miré a los ojos...
Bajo la mesa

Bajo la mesa

Le bastó mover un dedo en la pantalla de su celular y yo empecé a retorcerme en la silla.  
Historias de Frida Luna II. La fiesta y el ritual

Historias de Frida Luna II. La fiesta y el ritual

Historias de Frida luna: memorias de una scort de lujo 

Con Rosario en la azotea

Con Rosario en la azotea

De mi intercambio universitario en la ciudad de Granada, en España, lo que más recuerdo es a Rosario. Rosario era una gaditana morena y mestiza. De pelo largo y negro y ojos grandes. Con un cuerpo entero curvo y firme.