-¡Una historia!

• ¿Sobre qué cosa?

- Máscaras

• ¿Quién participa?

-Tres amigos. Cristian, Rodrigo y Macarena. Estudiantes de Arte comparten departamento, inquietudes artísticas y experiencias sexuales.

Cristian y Rodrigo son pareja sin embargo viven en un trío erótico afectivo, fruto de la convivencia, la amistad, la experimentación, la calentura y la vida bohemia.

• ¿Cuándo fue?

-El sábado por la noche. Todo surgió como una broma por culpa del aburrimiento. "Vayamos a un club de swinger" dijo la Maca. Y así conocieron el club Euforia. Un bar de intercambio fino, fino. El único así que hay en la ciudad.

•  ¿Y cómo es?!

- Cuando entras es como cualquier otro bar, con música prendida y una barra especialista en cócteles. Hay mesas y una pista de baile. Dentro hay gente muy distinta. De varias edades solos o acompañados.

Al fondo a la izquierda hay camerinos con lockers, dónde puedes dejar la ropa que te sobra, guardar la cartera, tener un pequeño neceser...

•  Cuéntame más.

-Si continúas hacia la derecha hay una estancia grande con una pequeña piscina caliente y dos jacuzzis. Es la zona de piscina, aquí la gente pasea en traje de baño o desnudos. En el agua pasan cosas; hay parejas y tríos. Alrededor se conversa o se mira lo que ocurre en el agua.

Hacia atrás hay distintas estancias almohadilladas o acolchadas con sillones y recovecos en los que los individuos y  grupos se encuentran íntimamente.

Existe un código de cortesía y trato muy estricto que todos deben respetar. Siempre se debe pedir permiso para empezar a jugar y todos pueden decir que no. El permiso se pide con una suave caricia en el brazo o la muñeca; si la otra persona no desea sexo retira la mano suavemente y si se deja acariciar es que hay vía libre. Así se evitan las situaciones incómodas.

Es obligatorio el uso de preservativo y hay duchas y toallas limpias gratis para antes o después del sexo.

Organizan distintos tipos de fiestas. Tienen los jueves de Gang Bang, un viernes al mes de Sado, el día de la Orgía y "la gran Mascarada" un carrete al estilo del carnaval veneciano, con máscaras y disfraces.

Para asistir a las fiestas hay que hacerse socio del club. No basta con llegar y tocar la puerta.

Después de la primera vez en el club, los tres decidieron hacerse socios. Descubrieron un lugar donde ir a cumplir todas sus fantasías. De vez en cuando iban a participar y también a ser espectadores de lo que ahí sucedía.

Una de las veces más memorables, fue en una fiesta de máscaras. Al llevar la cara tapada, oculta la identidad, como que fuera más fácil soltarse y dejarse llevar por la naturaleza sexual e instintiva. En estas fiestas es dónde pasaban las situaciones más exóticas.

En un momento estaban los tres en una de las posturas clásicas de sus orgías. Macarena en cuatro apoyos siendo penetrada por detrás por Rodrigo mientras por delante le hace sexo oral a Cristian. En eso una pareja de chicas se sumó a ellos. Una pequeña con hartos tatuajes se puso debajo de la Maca posando sus labios en su clítoris y la otra, una mujer rubia de grandes senos la acompañó en la tarea de felar.

Por alguna razón el grupo empezó a acaparar la atención (quizá por los gemidos de placer extático de la Maca). Se fueron sumando integrantes hasta que se formó una maraña de cuerpos irreconocible. Un animal sobrenatural sin cabeza ni cola, lleno de patas y ombligos, de gemidos y espasmos.

Los chiquillos quedaron en el estómago de la ballena, recibiendo toda esa energía. Sexo colectivo, rostros enmascarados sin pudor de sus cuerpos, compartiendo el don del sexo en masa. Todos con todos sin importar si era bonito o feo, solo la celebración y el placer, el éxtasis de fundirse y desprenderse del cuerpo para integrarse con el universo.

Después de esa experiencia tardaron unos meses en volver al club, fue tan intensa que les dejó saciados durante un tiempo de todo tipo de sexo.

• No... te lo estás inventando.

- Te juro que pasó de verdad.

 

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