“Todos los aspectos de la vida humana están en continuo proceso de cambio y las relaciones sexuales y afectivas no se libran de esa necesaria evolución”

Jose Luis Arrondo Arrondo
Nueva sexualidad masculina: Evolución de los moldes culturales del deseo
Unidad de Andrología, universidad de Navarra, Pamplona. España

 

El hombre como todo ser viviente evoluciona, por suerte también en sus relaciones íntimas.

Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo hombre, un varón que gusta de cortejar y ser cortejado, desear y ser deseado, activo y pasivo y que reclama su derecho a la sexualidad plena, versus el macho patriarcal centrado en sus genitales, despectivo con la feminidad, semental y crónicamente salido.

Como especie buscamos una nueva sexualidad que permita un mayor acercamiento entre los distintos sexos. Una sexualidad más humana, que integre los aspectos femeninos y masculinos en lugar de separarlos.

Los orígenes del comportamiento sexual masculino pueden deberse a distintas causas:

1. El culto y la sobrevaloración del falo: El pene como objeto de exhibicionismo. Tanto que se convierte en el órgano sexual principal. En contraposición se denigran los órganos sexuales femeninos que sólo son útiles para disfrute del macho y otras prácticas como el sexo anal, oral o sin penetración (para un individuo falocéntrico no existe el sexo sin penetración).

Los hombres con una visión patriarcal centran su experiencia sexual en el pene. Esto no es más que un tremendo autosabotaje al negar la capacidad de todo el cuerpo de sentir placer. En algunos momentos de la historia el falocentrismo llega a situar la fuente de la vida en el pene en lugar del útero.

2. Factores biológicos:El instinto procreador del macho semental. El sexo como una lucha por la supervivencia, por fertilizar al mayor numero de hembras posible para perpetuar la especie. Necesidad de inseminación compulsiva empujada por la testosterona. Cual chimpancé caliente el viejo paradigma masculino se resguarda en la mente primitiva.

Para este hombre conseguir sexo es un esfuerzo considerable pues debe darse el trabajo de cortejar a una mujer y “convencerla” para que tenga sexo con él.

3. Causas socioculturales:Los roles aprendidos de la familia y la cultura sobre lo que es masculino o femenino determina en gran medida el comportamiento sexual.

El viejo paradigma: El varón alfa hijo del patriarcado

Sexualidad falocéntrica: Su pene es su vida, el sexo es coital, pueden penetrar pero no ser penetrados y son completa y absolutamente heterosexuales.

-Dualidad irreconciliable: hombre y mujer son diferentes, no entienden a las mujeres y discriminan entre actividades o comportamientos masculinos y femeninos. Para ellos somos de especies distintas, por no decir de planetas. Niegan que pueda haber rasgos de feminidad en su personalidad.

– Polígamo y adúltero: Sus amoríos y conquistas son hazañas que deben ser glorificadas por su éxito como cazador. Suelen tener varias mujeres legales o no, acuden a servicios de prostitución y ven el sexo como un objeto de consumo. El adulterio y la promiscuidad femenina por el contrario es censurada y castigada.

– Homofobia flagrante: Cualquier cosa que se salga de su concepto de “normalidad” es vicio o enfermedad. No entiende como dos hombres pueden amarse pero obvio que le encanta el porno lésbico.

– Justifican lo injustificable:El acoso sexual es un piropo, la violación porque iba provocando, la pornografía violenta y denigrante solo un entretenimiento y la prostitución una manera de conseguir de forma fácil lo que con su mujer le supone un montón de esfuerzo.

– Otros rasgos por los que identificamos al macho alfa: Uso de vocabulario sexista, no expresan su emocionalidad ni se permiten llorar en público, deben llevar la iniciativa siempre, el éxito en sus relaciones sexuales se miden con realidades cuantificables como los cm de su miembro erecto, la potencia del lanzamiento de su semen o el numero de veces. No se responsabilizan de la paternidad, el hogar, la alimentación o la educación.

Basar la sexualidad en la potencia del falo reduce el disfrute de la sexualidad masculina. Los hombres van perdiendo fuerza eréctil con la edad, algo absolutamente normal y natural que no debería resultar un impedimento para gozar, puesto que el sexo está en el cuerpo, en el corazón y en la mente.  Sin embargo se veneran las vergas duras y enormes, matando la sexualidad en la edad madura o incentivándola con sustancias peligrosas para la salud.

Los problemas como la eyaculación precoz o su prima la impotencia se derivan de la presión y expectativas sobre la virilidad. Expectativas generadas por una sociedad mal educada sexualmente que encuentra en el sexo un bien de consumo y una herramienta de poder.

A lo largo de la historia asistimos al intento del patriarcado de destruir la feminidad, lo vemos hoy en día dónde todavía existen lugares en las que la poligamia masculina es costumbre y el adulterio femenino castigado con la muerte. Los genitales femeninos se mutilan para que el sexo sea algo doloroso y traumático con el fin de aniquilar la sexualidad femenina mucho más flexible y gozadora, basada en una experiencia cuerpo-emociones que involucra todo su ser y no solo sus genitales. Basada en el amor y no en la guerra.

Los movimientos de liberación femenina del siglo XX permitieron a las mujeres asumir un rol eminentemente masculino: el de sustentador del hogar. Con el acceso al trabajo las mujeres obtuvieron poder económico, derechos políticos, acceso a la educación y liberación sexual.

Las mujeres pasaron por un proceso de reapropiación de su cuerpo y su sexualidad, el despertar del erotismo femenino trajo del vuelta el orgasmo infinito de la hembra y su capacidad lúdica para el placer,

El nuevo paradigma: el varón como ser integro con cuerpo y emociones

Derivado de esta revolución sexual tanto femenina como queer se está produciendo una evolución paulatina hacia un nuevo tipo de hombres.

El modelo hombre-activo mujer-pasiva va perdiendo fuerza. El equilibrio en la balanza social entre hombres y mujeres dio origen necesariamente a este cambio. Estos nuevos hombres crecieron en familias dónde ambos padres trabajaban o son hijos de padres y madres solteros que asumieron ambos roles. Estudiaron y trabajan junto a hombres y mujeres por lo que crecieron asumiendo la igualdad de género (más o menos).

Estos nuevos hombres reafirman su paternidad y se responsabilizan de la crianza de los hijos y de las labores del hogar.

Reivindican sus emociones y su sensibilidad, así como el derecho a expresarlas por medio de la creatividad. Pueden cuidar de otras personas y asumir virtudes y oficios tradicionalmente femeninos con naturalidad.

Integran en su masculinidad su lado maternal e infantil. Abren su sexualidad permitiendo a su cuerpo gozar  por entero en lugar de reducirlo a su pene y están dispuestos a probar cosas nuevas de la mano de una compañera o compañero.

Son flexibles, no tienen miedo de parecer poco viriles o que se cuestione su heterosexualidad por llorar, entregar amor o asumir que tienen un problema que no saben como solucionar.

Quieren sentirse deseados, piropeados y manoseados. No justifican el engaño ni el abuso, respetan a las mujeres y toleran la sexualidad periférica permitiéndose incluso entrar y salir de ella.

Son afectuosos y pueden abandonarse al placer sin culpa, son sexualmente receptivos pero no obsesivos.

 

Como conclusión

Realmente la humanidad busca una solución a su decadencia inducida por el ansia de poder y la competitividad en lugar de la cooperación y la comunidad.

Como todo es un círculo y está unido con todo, la sexualidad también espera un cambio de paradigma. Una vuelta a la sexualidad sagrada donde el sexo es comunión de almas y cuerpos y no denigración y satisfacción egoísta.

Curiosamente el mito del paraíso extendido por la cultura patriarcal dibuja una escena de placer perpetuo, lleno de dulce erotismo y unión en éxtasis. Paradójicamente para alcanzar esa fantasía de forma colectiva o individual, hay que renunciar a la conciencia patriarcal. El éxtasis requiere abrirse y entregarse, reimaginar la sexualidad no como un bien que se obtiene sino como una experiencia que se comparte. Que nace del amor y no del poder, la unión en una sola carne.

Los nuevos hombres y mujeres que el mundo necesita integran su masculinidad y feminidad permitiéndose a si mismos ser seres completos, sexualmente receptivos y satisfechos, consiguiendo entender así al otro para dejar de luchar y empezar a construir.

No somos especies distintas, somos manifestaciones de una energía concreta, femenina o masculina que siempre tiene a su opuesto en el interior como el yin contiene al yan y el yan contiene al yin, así los hombres tenemos un lado femenino y las mujeres un lado masculino que al trabajar juntos nos ayudan a evolucionar más rápido y aumentar nuestra conciencia.

Podríamos seguir divagando cientos de palabras más pero el post se haría interminable y latero así que esto es todo por ahora.

Esperamos que hayas disfrutado, recuerda compartir y comentar.

Gracias por leer una vez más

 

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